Rafael Grossi, candidato de la Argentina a secretario general de la ONU, pasó al segundo lugar en el quinto sondeo informal del Consejo de Seguridad, realizado el miércoles: 6 miembros alentaron su candidatura, 7 la desalentaron y 2 no expresaron opinión, según resultados filtrados a la prensa.
Llegó ahí perdiendo terreno. En el sondeo del 29 de septiembre, Grossi había tenido ocho votos de “aliento” y siete de “desaliento”, y ocupaba el tercer lugar. Esta vez perdió dos votos de “aliento”, pero Carolyn Rodrigues-Birkett, embajadora de Guyana ante la ONU, bajó de ocho a cinco, con nueve de “desaliento”, y él la superó.
Rebeca Grynspan, ex vicepresidenta de Costa Rica que dirige la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), todavía lidera. Recibió 9 votos de “aliento”, uno menos que los 10 anteriores, y sus votos de “desaliento” se duplicaron, de tres a seis. Grossi es director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y la Argentina lo nominó formalmente en noviembre de 2025.
El Consejo no publica los resultados. Aglaia Balta, representante de Grecia ante la ONU, país que ejerce la presidencia del Consejo en octubre, dijo a los periodistas solamente que el sondeo se había realizado. Los otros cuatro candidatos quedaron atrás: Macky Sall, de Senegal, tuvo cinco votos de “aliento” y diez de “desaliento”; Olara Otunnu, de Uganda, tres y doce; María Fernanda Espinosa, de Ecuador, tres y nueve, e Ivonne A-Baki, de Ecuador, ninguno y catorce.
La Carta de la ONU establece que la Asamblea General nombra al secretario general por recomendación del Consejo de Seguridad. Los sondeos informales son secretos: cada uno de los 15 miembros del Consejo recibe una boleta para cada candidato, en la que marca “alentar”, “desalentar” o “sin opinión expresada”. Un candidato necesita al menos nueve votos de “aliento” en la votación formal y que ninguno de los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido) lo vete; cualquiera de ellos puede bloquear a un candidato sea cual sea el resultado. Como las boletas no distinguen entre miembros permanentes y electos, un voto de “desaliento” puede ser o no un veto.
Clarín informó que, según las estimaciones, Washington respalda a Grossi, mientras que él parecía no contar con el respaldo de China ni de Rusia, que tienen poder de veto como miembros permanentes.
El próximo sondeo se espera para el 16 de octubre, y diplomáticos del Consejo dicen que podría usar boletas de colores que muestren cómo votaron los miembros permanentes, aunque no qué país emitió cada voto. El mandato del secretario general saliente, António Guterres, termina el 31 de diciembre.
