El tren eléctrico a batería de Jujuy, que recorre la Quebrada de Humahuaca, apunta menos al transporte que a hacer del propio viaje la atracción.

La Quebrada es un paisaje ya famoso por sus montañas, sus pueblos y su patrimonio cultural prehispánico, y el turismo allí giró tradicionalmente en torno a la ruta. Un servicio ferroviario ofrece a los visitantes otra forma de recorrerla y, a la vez, vincula comunidades que ya forman parte de la economía turística.

El tren también funciona como una prueba en condiciones reales de un ferrocarril electrificado que no necesita cables aéreos de alimentación. El ferrocarril a batería evita la electrificación aérea continua propia de muchos ferrocarriles eléctricos convencionales, lo que lo vuelve potencialmente atractivo en rutas donde una electrificación completa sería difícil o costosa.

Para la provincia, la mayor oportunidad es económica. Un ferrocarril turístico exitoso puede alentar a los visitantes a quedarse más tiempo, conectar varios destinos en un solo viaje y gastar en las comunidades a lo largo de la línea en lugar de concentrar la actividad en una sola localidad.