El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, anunció que la provincia patagónica declarará una emergencia climática de seis meses después de que las tormentas de El Niño cortaran rutas, aislaran comunidades rurales y obligaran a evacuar gente.
La declaración se formalizará por decreto y financiará obras de drenaje y control de inundaciones, ayuda a las comunidades expuestas y prevención. Figueroa dijo que se están llenando cauces que no recibían tanta agua desde hace 70 años y que la infraestructura de la provincia no puede absorber semejantes lluvias. También dijo que la provincia debería estudiar una gran represa sobre el río Neuquén, que reconoció que sería costosa y llevaría años.
Las tormentas arrasaron caminos rurales, y la provincia envió por helicóptero y avión alimentos, medicamentos e insumos hospitalarios a asentamientos aislados, entre ellos Rincón de los Sauces. Se informaron evacuaciones en Añelo, el centro de Vaca Muerta, la formación de shale que impulsa el crecimiento energético de la Argentina. El tránsito se interrumpió en tramos de ruta como la Ruta Nacional 40 entre Chos Malal y Las Lajas, y camiones cisterna de combustible quedaron varados en el barro.
Los principales ríos de la provincia están bajo control, según Horacio Collado, secretario técnico de la autoridad que administra las cuencas fluviales de la región. Dijo que el río Neuquén corría a unos 500 metros cúbicos por segundo, frente a los 300 a 330 habituales, y que sus embalses pueden regular más agua.
Neuquén es un segundo frente de la emergencia por El Niño, después de las inundaciones que obligaron a miles de personas a dejar sus casas en el noreste. El comité provincial de emergencia del Chaco contó alrededor de 1.790 personas fuera de sus casas el domingo, entre ellas unas 500 que se fueron por cuenta propia.
En las Cataratas del Iguazú, en la frontera con Brasil, el parque nacional cerró el lunes las pasarelas superiores, el tren de la selva y el sendero Macuco porque el río volvió a subir. El circuito inferior sigue abierto, y la pasarela a la Garganta del Diablo, la sección más conocida de las cataratas, está cerrada desde principios de agosto. Funcionarios del parque esperan reabrir las demás secciones el martes si el río sigue bajando.
