Alemania y Francia ofrecieron, cada una, financiar la compra completa de tres submarinos para la Armada Argentina, a pagar en cuotas, dijo el 7 de octubre el almirante Marcelo Dalle Nogare, jefe del Estado Mayor Conjunto.

Dalle Nogare dijo ante el Rotary Club de Buenos Aires que ambas propuestas cuentan con el respaldo de sus gobiernos y están en manos del gobierno de Milei, que decidirá. Provienen de Naval Group, de Francia, con su diseño Scorpène, que también usa la Armada de Brasil, y de ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS), de Alemania, con el Type 209NG. Ambas cumplen los requisitos técnicos del Comando de la Fuerza de Submarinos de la Armada, afirmó. "Cualquiera de las dos opciones que elijamos, hoy son de los mejores submarinos que hay en el mundo".

La parte militar de la elección está terminada: el jefe de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, envió un informe técnico al Ministerio de Defensa, que lo pasó al Poder Ejecutivo. "La decisión final va a terminar siendo por una decisión geopolítica, de intereses y más que nada también de financiación", explicó Dalle Nogare. Financiación total no significa un submarino gratis: la tasa de interés, el plan de pagos y las garantías determinarán cuánto vale cada oferta.

El primer submarino podría llegar entre cinco y seis años después de firmado un contrato, dijo Dalle Nogare. Las naves tendrían base en Mar del Plata, la sede histórica de la Fuerza de Submarinos, donde habría que mejorar las instalaciones en tierra.

El dinero tiene un lugar en el proyecto de presupuesto 2027 que ahora está en Diputados. Permitiría al gobierno tomar deuda pública de hasta US$2.300 millones por tres submarinos convencionales, más US$1.200 millones por dos fragatas multimisión para la base naval de Puerto Belgrano. Esa autorización no es un contrato ni elige a un proveedor.

Hasta ahora las conversaciones del gobierno se centraban en Francia. Milei dijo en una entrevista de noviembre de 2025 con la cadena francesa Public Sénat que la Argentina avanzaba hacia la compra de submarinos a Francia, y las gestiones del gobierno desde entonces apuntaban a tres naves Scorpène.

El gobierno ahora debe elegir un constructor, negociar las condiciones del crédito y firmar contratos, mientras el Congreso trata el presupuesto que incluye la autorización de endeudamiento.