El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, planteó el viernes al presidente Trump las consecuencias económicas para Gran Bretaña y Estados Unidos de las medidas de la Argentina contra un proyecto petrolero cercano a las Malvinas, según el relato de Downing Street de su llamada telefónica.

"El primer ministro planteó las consecuencias económicas de las medidas coercitivas de la Argentina para el Reino Unido y Estados Unidos y reiteró la importancia de respetar el derecho de los isleños a desarrollar sus recursos naturales", dijo el gobierno británico. La llamada también abarcó Ucrania, la energía y Medio Oriente.

El proyecto es Sea Lion, un yacimiento petrolero al norte de las islas operado por Navitas Petroleum, de Israel, y Rockhopper Exploration, del Reino Unido. La Argentina inició procesos de sanciones contra decenas de personas y empresas vinculadas a él, y pidió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, que ordene frenarlo. El tribunal escuchará ese pedido los días 10 y 11 de noviembre.

Un proyecto de ley en el Congreso argentino extendería las sanciones a afiliadas, accionistas, financistas y proveedores de las empresas que trabajan en las islas. Está frenado en la Cámara de Diputados, la cámara baja. El día antes de la llamada, el vicesecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, dijo en Buenos Aires que Washington sigue de cerca cómo el proyecto podría afectar a empresas estadounidenses. El canciller argentino, Pablo Quirno, respondió que la ley no apunta a ninguna empresa en particular.

Burnham habló también el viernes con el presidente de Chile, José Antonio Kast. Downing Street dijo que planteó el interés del Reino Unido en que los isleños conserven el derecho a la autodeterminación, y que los dos acordaron trabajar juntos en la modernización de sus capacidades de defensa. Kast respaldó el reclamo de soberanía argentino durante una visita de Estado a Buenos Aires en abril.

El caso de la Argentina llega ante los jueces de Hamburgo el 10 de noviembre.