El oficialismo argentino podría pasar su votación del presupuesto 2027 en la cámara baja del 18 al 25 de noviembre, y las sesiones extraordinarias del Congreso en diciembre ya son difíciles de evitar.
El 28 de octubre, el partido del presidente Javier Milei, La Libertad Avanza, suspendió la reunión de comisión en la que iba a firmar el dictamen del presupuesto, el documento que firman los miembros para enviar un proyecto a votación del pleno de la cámara. Le faltaban las firmas de sus aliados: el PRO, el partido del expresidente Mauricio Macri, la Unión Cívica Radical (UCR) y partidos provinciales. Legisladores del partido y aliados hablan ahora de firmar el dictamen entre el 11 y el 17 de noviembre. Los más optimistas dicen que un dictamen firmado hasta el 17 mantendría la votación del 18; el 25 es la otra fecha que reservó el partido.
Los gobernadores y legisladores aliados quieren que el texto diga cómo y cuándo el gobierno nacional hará transferencias a las cajas previsionales provinciales que nunca se fusionaron con el sistema nacional, y siguen negociando cómo se reparte la recaudación federal de impuestos con las provincias. El jefe del bloque del PRO en Diputados, Cristian Ritondo, también envió al presidente de la cámara, Martín Menem, siete pedidos escritos, entre ellos un impuesto a los combustibles más bajo y pagos regulares a la Ciudad de Buenos Aires con la recaudación federal.
Dos hechos recortan el tiempo que queda. Legisladores de la mayoría de los partidos planean viajar a Estados Unidos como observadores o invitados para las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, y el papa León XIV visita la Argentina del 8 al 11 de noviembre, por lo que se espera que el Congreso haga poco mientras duren ambos. El partido quería votar el proyecto sobre la soberanía de Malvinas, que pasó por comisión el 27 de octubre, en una sesión el 12 de noviembre, y ahora podría hacerlo el 18. En ese caso la votación del presupuesto pasaría al 25 de noviembre.
Según la Constitución, el Congreso sesiona en período ordinario hasta el 30 de noviembre, y el Senado también debe aprobar el presupuesto. Una votación en Diputados el 25 de noviembre le dejaría al Senado cinco días, por lo que el gobierno se encamina a sesiones extraordinarias: sesiones que el presidente puede convocar fuera del período ordinario. Personas cercanas a Menem dicen que intentarán evitarlas.
La misma negociación frena el otro punto que quiere el gobierno este año, suspender las primarias partidarias para 2027. Las primarias, conocidas como PASO, son las elecciones abiertas, simultáneas y obligatorias en las que los partidos eligen a sus candidatos, y la ley las fija para el segundo domingo de agosto, que en 2027 es el 8 de agosto. La Constitución exige mayoría absoluta para cambiar la ley electoral, 37 de los 72 votos del Senado, y el oficialismo no alcanza esa cifra.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, el principal ministro del presidente, encabeza las negociaciones con los gobernadores, varios de los cuales piden compromisos para sus provincias antes de respaldar el cambio. Patricia Bullrich, que encabeza a los senadores del oficialismo, dijo que el cambio debe aprobarse antes de fin de diciembre, porque las reglas electorales no se cambian en un año electoral.



