La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y su hijo Máximo, diputado nacional, van a juicio el viernes 23 de octubre por lavado de dinero y asociación ilícita, luego de que un tribunal superior ordenara juzgar juntas las dos causas en su contra.
Un tribunal de juicio permitió que ambos sigan la sesión de apertura por video, en lugar de presentarse en Comodoro Py, los tribunales federales de Buenos Aires. El permiso alcanza solo a esa primera audiencia, a las 10, dedicada a la lectura de las acusaciones. Las audiencias siguientes deberán cumplirse de forma presencial. Cristina Kirchner cumple una condena de seis años por fraude en prisión domiciliaria, en su departamento de Buenos Aires, en otra causa, y sus abogados argumentaron que trasladarla exigiría un gran operativo de seguridad. Los abogados de Máximo invocaron sus funciones como diputado. Dos de los tres jueces estuvieron de acuerdo; uno votó en disidencia.
Los fiscales acusan a la familia de lavar dinero a través de dos empresas, Hotesur, que explota hoteles, y Los Sauces, una inmobiliaria. Sostienen que las empresas canalizaron retornos ilegales de contratos de obra pública adjudicados al empresario Lázaro Báez, que pagaba habitaciones de hotel que nunca se usaron. Los jueces cerraron la causa en 2021, y la Cámara Federal de Casación Penal, el máximo tribunal penal de apelaciones del país, la reabrió en 2023. Entre los demás acusados hay empresarios y exfuncionarios.
El tribunal de juicio había planificado dos juicios separados: el de Los Sauces el 23 de octubre y el de Hotesur el 19 de marzo de 2027. El martes, la Sala I de la Cámara de Casación revocó esa división por 2 votos a 1, y dio la razón a los fiscales, que argumentaron que dividir la causa no la aceleraría. El juez Alejandro Slokar votó en disidencia y sostuvo que la revocación invadía una facultad que corresponde de manera exclusiva al tribunal de juicio.
