Herlander Zola, quien dirige Stellantis en Sudamérica, dijo que el grupo dueño de Fiat y Peugeot podría cerrar una o las dos plantas que tiene en la Argentina, con el argumento de costos laborales que duplican los de Brasil y de un mercado abierto a las importaciones.
Según el mercado, las reglas y la competitividad de los productos, se puede trasladar la producción de una planta a la otra, mantener las dos, cerrar una y conservar la otra, o cerrar ambas, dijo Zola a Exame, una revista brasileña de negocios, en un almuerzo con periodistas en San Pablo el 6 de octubre. Agregó que cualquier cosa puede pasar. Calculó que el costo laboral argentino es literalmente el doble del brasileño. Las dos plantas son El Palomar, en la provincia de Buenos Aires, donde se fabrican el Peugeot 208 y 2008, y Ferreyra, en Córdoba, donde se producen el Fiat Cronos, la pickup Titano y la Ram Dakota. Clarín calcula que la dotación de las dos plantas ronda las 5.000 personas.
Zola atribuyó la presión a las importaciones. Dijo que la participación de Peugeot en el mercado argentino cayó de alrededor del 9% el año pasado a cerca del 5%, una caída que, según afirmó, explica por sí sola los ajustes en El Palomar, antes el mayor mercado de la marca en la región. Culpó a las marcas chinas, que según dijo avanzaron a gran velocidad después de que la Argentina abrió su mercado, y a los autos fabricados en Brasil, que ahora llegan en condiciones más competitivas que los hechos en la Argentina. Agregó que Brasil representa el 65% del volumen de la región y que es difícil tomar decisiones industriales con seguridad hasta que se aclare el panorama allí.
El equipo local marcó otro tono. Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina, dijo el 2 de octubre que la compañía había recortado un turno en El Palomar, pero que tiene producción planificada allí para 2026 y 2027, con entre el 35% y el 40% de lo que produce destinado a la exportación. Sostuvo que los vehículos chinos que ingresan sin aranceles dentro de cupos de importación compiten en desigualdad con las plantas argentinas, que cargan con una pesada presión impositiva.
El panorama de la industria es débil. Las terminales argentinas produjeron 314.975 vehículos de enero a septiembre, un 16,9% menos que un año antes, y las ventas a concesionarias cayeron 24,3%, según la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), mientras que las exportaciones subieron 1,6%. Los problemas de las plantas se dan en medio de una caída más amplia de la industria manufacturera argentina.
Stellantis planea iniciar la producción de un nuevo motor en Ferreyra a más tardar a fin de año. Zola dijo que un cambio de gobierno en Brasil y el tipo de cambio podrían modificar la competitividad de los autos que Peugeot fabrica en la Argentina; Brasil tiene su segunda vuelta presidencial el 25 de octubre.