Los pasajeros a quienes Flybondi les debe reembolsos ahora hacen fila junto con los demás acreedores de la aerolínea, después de que su operadora pidiera el 2 de octubre un concurso preventivo, una reestructuración bajo supervisión judicial. Recuperar el dinero depende de la emisora de la tarjeta, de una agencia de viajes o del síndico designado por el tribunal, y la vía disponible depende de cómo se pagó el pasaje.

El trámite, llamado concurso preventivo, funciona de manera similar al Capítulo 11 de Estados Unidos: la empresa sigue operando en los papeles mientras un juez congela sus deudas anteriores a la presentación y fija un proceso para que los acreedores las reclamen. Flybondi no opera ningún vuelo regular desde alrededor del 6 de agosto, así que entre los afectados hay viajeros cuyos vuelos fueron cancelados y que nunca recuperaron su dinero. El juez Guillermo Pesaresi tiene que decidir si abre el concurso.

Un patrón de demoras y cancelaciones

La flota de la aerolínea pasó de 13 aviones a 3, todos en tierra. Flybondi transportó 352.000 pasajeros en vuelos domésticos en enero de 2026; esa cifra cayó a apenas 1.873 en agosto, cuando operaron sus últimos vuelos, según un análisis de los registros de vuelo de la ANAC. Flybondi también siguió vendiendo pasajes mientras cancelaba la mayoría de sus vuelos. En julio, el gobierno exigió un plan de recuperación después de que la aerolínea cancelara más del 74% de sus vuelos programados de ese mes y siguiera vendiendo asientos, y la ANAC, el regulador de la aviación civil, le permitió seguir vendiendo una vez entregado el plan. La oficina de defensa del consumidor de la provincia de Córdoba había pedido al público a mediados de julio que no comprara pasajes nuevos de Flybondi hasta que la aerolínea confirmara que sus operaciones se habían normalizado. En agosto, la ANAC dijo que no cuenta con una herramienta para suspender preventivamente a una aerolínea, y el sitio web de Flybondi dejó de funcionar después de sus últimos vuelos, el 6 de agosto.

The Ushuaia Times entrevistó a personas que viajaron antes con Flybondi y les preguntó por su experiencia con la aerolínea. Stephen, un turista estadounidense, compró pasajes varias veces a comienzos de este año y eligió la aerolínea por sus “pasajes más baratos y, en algún momento, un servicio confiable”, cuenta. Las demoras se volvieron rutina y después un vuelo fue “cancelado el mismo día, sin aviso previo”. Flybondi le ofreció reprogramar, un voucher o un reembolso, todo mediante respuestas automáticas por correo electrónico, pero “nunca se emitió ningún reembolso aunque lo pedí”, dice. “No tenían un servicio de atención al cliente confiable y nadie me contactaba.”

Sobre las demoras anteriores, dijo: “Los consumidores y los viajeros desconocen estas cosas; ¿cómo van a saber que el vuelo que compran puede no realizarse?”, y continuó: “Se espera que las aerolíneas vuelen y cumplan con su obligación hacia los viajeros que compran pasajes, no que cancelen o cambien vuelos a último momento sin devolverles el dinero”, dice. “No sabía nada de la empresa cuando volé o compré los pasajes, pensé que era una aerolínea más.”

Cómo está Flybondi

Las estimaciones del sector ubican sus deudas cerca de los US$120 millones. El organismo recaudador de impuestos y la ANAC reclaman más de AR$3.000 millones (unos US$2 millones) entre ambos, y más de 900 trabajadores fueron despedidos.

Los despidos dejaron a muchos trabajadores sin cobertura de salud además de sin sueldo. Johanna Belén Abba, empleada de Flybondi que fue golpeada por un tractor de equipaje durante su trabajo en abril de 2025, dijo en una publicación pública de Instagram en agosto que llevaba tres meses sin cobrar y sin obra social mientras seguía en tratamiento. Escribió que debía hacer algo que nunca imaginó, pedir ayuda públicamente, y pidió donaciones para pagar su atención. Extrabajadores dicen que unas 500 personas que técnicamente siguen empleadas por la empresa también están sin cobertura, y otros publicaron quejas similares en Instagram, entre ellos desde una cuenta llamada Exempleados Flybondi.

Quién se quedó con sus pasajeros

JetSMART anunció que se hará cargo de las rutas de Flybondi a Posadas, San Juan y Santiago del Estero, y Aerolíneas Argentinas es ahora la única aerolínea en 17 de las 33 rutas que Flybondi voló en julio de 2025, según nuestro análisis de datos de la ANAC. El miércoles, la Argentina también habilitó a la filial chilena de JetSMART para volar rutas domésticas dentro del país, los derechos de tráfico aéreo más amplios que otorga.

En el conjunto del mercado, Aerolíneas Argentinas y JetSMART transportaron el 97,4% de los pasajeros domésticos en agosto, frente al 81,0% de un año antes. Recuperaron el 56% de los pasajeros que perdió Flybondi, de modo que el tráfico total cayó 7,5%, a 1,38 millones de pasajeros.

Gráfico de barras de los pasajeros mensuales de Flybondi en vuelos domésticos: unos 350.000 en enero de 2026, que caen a 1.873 en agosto de 2026.
Pasajeros de Flybondi por mes en vuelos domésticos, de enero de 2025 a agosto de 2026. Gráfico: The Ushuaia Times. Datos: registros de vuelo de la ANAC (los de julio y agosto de 2026 son provisorios).

Qué pueden hacer los pasajeros

Julieta Rojas, profesional del derecho, dice que los pasajeros con un vuelo cancelado y sin reembolso son ahora acreedores sin garantía (quirografarios) de la empresa y que las deudas anteriores a la presentación del 2 de octubre no pueden pagarse a particulares fuera del proceso judicial, en declaraciones a iProfesional. Qué puede hacer cada pasajero depende de cómo pagó el pasaje.

Si el pasaje se pagó con tarjeta, la ley de tarjetas de crédito de la Argentina (Ley 25.065) permite al titular impugnar un cargo dentro de los 30 días del resumen y pedirle a la emisora que revierta un servicio que no se prestó. Rojas dice que conviene contactar a la emisora incluso pasado ese plazo, porque algunas tienen sus propios procedimientos.

Un pasajero entrevistado en Aeroparque siguió este camino: “Mis bancos me devolvieron el dinero por servicios no prestados”, dice, y describió el “proceso normal” para presentar una disputa en sus tarjetas de crédito. Ahora vuela con Aerolíneas Argentinas, que considera “mucho más confiable y puntual” aunque más cara, y dice que no volvería a volar con Flybondi “ni siquiera si retoma sus vuelos”.

Si el pasaje se compró a través de una agencia de viajes, el reclamo puede dirigirse a la agencia además de a la aerolínea.

Si se pagó de otra manera, el reclamo va al síndico designado por el tribunal una vez que se abra el concurso y fije un plazo. Presentarse tarde está permitido, pero es más lento y más costoso. Martín Petasne, profesional del derecho, dice que los pasajeros quedan por detrás de los proveedores esenciales, que a los acreedores se les puede ofrecer un pago reducido en cuotas y que las posibilidades de recuperar el dinero son muy bajas si el caso termina en quiebra.

Hay que conservar el comprobante de compra, los correos de reserva y de cancelación y cualquier reclamo ya presentado. Los reclamos ante las oficinas de defensa del consumidor y la ANAC dejan constancia de la falla y pueden derivar en sanciones a la aerolínea, pero no reemplazan el proceso judicial, dicen los profesionales consultados.

Stephen, cuyo vuelo fue cancelado el mismo día sin aviso previo, dice que estaba “más que furioso”. “No entiendo cómo esto es legal aquí en la Argentina y por qué no se hace nada al respecto”, dice.